.:Home Page
.:Quienes Somos
.:Directores y Delegados
.:Membresía
.:Congresos
.:Trabajos Científicos
.:Noticiero ALACCSA-R
.:Contáctenos
.:Regístrese
 

Volver

Membrana amniótica versus autoinjerto conjuntival en pterigion primario

Evangelia Stangogiannis-Druya

Becaria en Segmento Anterior
Coordinadora de Alaccsa Joven. Sección México
Hospital Dr. Luis Sánchez Bulnes Asociación Para Evitar la Ceguera en México.
México DF (APEC)

Resumen
Objetivo:

Determinar la eficacia del injerto de membrana amniótica versus el autoinjerto conjuntival como terapia complementaria tras la remoción del pterigion primario

Métodos

Estudio prospectivo, longitudinal, comparativo, aleatorio, abierto. Se incluyeron 60 ojos de 60 pacientes con diagnóstico de pterigion primario, a los que se les realizó escisión quirúrgica de la hiperplasia fibrovascular nasal primaria. Se dividieron en 2 grupos al azar simple; se les implantó al grupo A (n= 30 ojos) injerto de membrana amniótica y al grupo B (n= 30 ojos) autoinjerto de conjuntiva. Resultados: En seis meses de seguimiento, se presentaron tres recurrencias (10%) en el grupo A (3/30) y solo un caso de recurrencia en el grupo B (1/30). Sin complicaciones.

Conclusiones

La membrana amniótica estimula la reepitelización, tiene efectos antinflamatorios, anticicatrizal y antineovascular. La menor recurrencia fue observada en aquellos pacientes a los que se les realizó la técnica de autoinjerto de conjuntiva. Aunque también habría que considerar en estudios siguientes la influencia de varios factores como: actividad laboral, factor del cirujano, otros. Palabra Clave: Pterigion, autoinjerto, membrana amniótica, hiperplasia fibrovascular, conjuntiva, córnea.

Introducción El pterigion es una hiperplasia fibrovascular de conjuntiva bulbar que afecta la córnea, orientado horizontalmente en la fisura palpebral, de forma triangular y generalmente localizado en el lado nasal de la córnea (1). Existen muchas teorías sobre la patogénesis de la etiología del pterigion, bien sea por la presencia de una anormalidad lagrimal que provoca resequedad local de la córnea y conjuntiva, o por la exposición crónica de rayos ultravioleta que ocasiona degeneración de la membrana de Bowman y de la superficie estromal, favoreciendo de esta forma la aparición de neovascularización de la misma (2). Es una patología común en países tropicales y subtropicales; se han propuestos muchas técnicas para el tratamiento ya que la principal complicación de la enfermedad sigue siendo la recurrencia (1). La prevalencia del pterigion es variable, llegando en las zonas tropicales hasta un 20% (2).

Sujeto, Material y Métodos
La población estudiada fueron los pacientes que acudieron a la consulta externa de oftalmología del Centro Oftalmológico San Jorge entre el período de Junio 2005 – Enero 2006. Se realizó un estudio prospectivo, longitudinal, comparativo, aleatorio, abierto de 60 ojos de 60 pacientes con diagnóstico de pterigión primario divididos en dos grupos al azar simple, se le realizó la técnica en el grupo A de injerto de membrana amniótica (n= 30 ojos) y el grupo B de autoinjerto conjuntival (n= 30 ojos).

Valoración preoperatorio: Se realizó valoración oftalmológica completa (agudeza visual con y sin corrección, biomicroscopía, balance muscular, presión intraocular y fondo de ojo con lente + 90 D).

Criterios de inclusión: Todo paciente con pterigion primario, mayores de 20 años y con expediente completo.
Criterios de exclusión: Pacientes con pterigion recidivantes, patologías oculares externas como: conjuntivitis, ojo seco y blefaritis.

Características de la membrana amniótica (M.A.)
La placenta de término es discoide, de diámetro 15 a 25 cm y aproximadamente de 3 cm de espesor, con un peso de alrededor de 500 a 600 gramos. Treinta minutos después del parto es expulsada de la cavidad del útero. Por el lado materno se pueden observar los cotiledones y la decidua basal, y por el lado fetal se observa el corion recubierto por el amnio fetal, de fácil disección y de aspecto translucido.

Extracción y conservación de la membrana amniótica
Tanto la extracción de membrana amniótica como el proceso de conservación humana y su implante fueron realizados por un equipo conocedor de transplantes y su manejo, por lo que se efectuó por el mismo grupo que realiza los transplantes del córnea y otros manejos oculares (transplante de limbo y conjuntiva) en nuestro centro asistencial, que están familiarizados con todos los requisitos necesarios que refleja el real decreto 411/1996 que regula las actividades relativas al uso de tejidos humanos.

La extracción se realiza en el curso de una cesárea programada para evitar la contaminación que pueda afectar al tejido al pasar por el canal del parto. Previamente se ha seleccionado una paciente sin ninguna patología previa (embarazo complicado, incompatibilidad RH y con pruebas de screening serológicas negativas: VIH, Toxoplasmosis, VHB, VHC, VDRL y FTA), se le informó a la paciente del procedimiento, quien procedió a firmar el consentimiento específico. Es fundamental la colaboración de la paciente seleccionada pues es necesario repetir al tercer y sexto mes la serología para descartar casos durante el período de ventana serológico.

Una vez obtenida la placenta y bajo condiciones de flujo laminar se limpiará la misma de los desechos hemáticos y fetales con suero fisiológicos estériles solos y luego con la adicción de un combinado de antibióticos: penicilina (50 μg/ml), estreptomicina (50 μg/ml), neomicina (100 μg/ml) y anfotericina B (100 μg/ml). Una vez limpiada y tras la inspección macroscópica por la obstetra se separó con leve tracción el amnios del corión intentando diseccionar una o varias piezas de 10 x 10 cm de superficie. El resto placentario (corión con cotiledones y decidua) se desecha. Las piezas obtenidas se extendieron sobre papel de nitrocelulosa estéril procediendo al tallado de porciones cuadradas de 3-4 cm de lado. El medio de conservación utilizado fue los usados para transplantes corneal (K-Sol, DexSol, Optisol). Identificamos cada recipiente con las iniciales de la donante así como la fecha de extracción y el número de pieza, siendo luego la misma refrigerada máximo por 1 semana.

Técnica quirúrgica realizada
Previa sepsia y antisepsia y bajo colocación de campos estériles, se aplicó anestesia tópica tipo Proparacaína 0,5%. Se coloco un blefarostato de valvas para exponer el campo quirúrgico, se infiltro anestesia subconjuntival en el área del pterigion con lidocaina al 2% para realizar la escisión de la cabeza y parte del cuerpo del pterigion, limpieza de la conjuntiva y limbo corneal con hojilla de bisturí Bard Parker # 15 y se cortan los tejidos disecados con tijera de wescott. Se procede en un grupo de pacientes al implante de la membrana amniótica suturada con Nylon 10-0 a puntos separados. El otro grupo se procede a infiltrar la conjuntiva adyacente al limbo en hora 12 con lidocaina al 2% para facilitar la separación de la conjuntiva de la capsula de tenón, con tijeras de wescott se obtiene el autoinjerto de conjuntiva de disecciones apropiadas al lecho de la esclera desnuda, se rota la conjuntiva sobre la córnea identificando el limbo hasta el área de esclera desnuda colocando la conjuntiva limbal en el limbo y suturando el autoinjerto con Nylon 10-0 puntos separados. Se instila ciclopléjico y gotas de tobramicina/dexametaxona y oclusión. Se indicó tratamiento tópico con tobramicina/dexametasona 6 veces al día por 1 semana y luego 4 veces al día por 3 semanas.

Valoración postoperatoria: Se realizó valoración oftalmológica completa (agudeza visual con y sin corrección, biomicroscopía, balance muscular, presión intraocular y fondo de ojo con lente + 90 D) a las 24 horas, 1 semana, 3 mes y 6 mes. Se utilizó cálculo de frecuencia y porcentaje para calcular la eficacia del pterigion nasal primario, prueba de significancia estadística se usó la prueba exacta de Fisher y control fotográfico.

Resultados
La muestra estuvo conformada por 60 ojos de 60 pacientes. En los casos distribuidos según técnica quirúrgica aplicada y la recurrencia al sexto mes del postoperatorio (Grafico 1), se evidenció en el grupo A (injerto de membrana amniótica) un 10% de recurrencia (3 casos) de un total de 30 ojos; en contraste, el grupo B (autoinjerto), se mostró un 3% de recurrencia (1 caso) de un total de 30 ojos. La probabilidad (p>0.05) asociado a la prueba exacta de Fisher resultó no significativa para ambos grupos.
En el seguimiento fotográfico postoperatorio, se evidenció que el grupo A (injerto de membrana amniótica) hubo una recurrencia del pterigión primario al sexto mes del postoperatorio (figura 1) no así, en los primeros cuatro meses (figura 2 y 3); sin embargo, no se evidenció recurrencia del pterigión primario (figuras 4, 5 y 6) en los pacientes con autoinjerto de conjuntiva en la primera semana, tercer y sexto mes postoperatorio, respectivamente. No se produjo ninguna complicación tanto quirúrgica como visual (examen oftalmológico) en los grupos de injerto de membrana amniótica y autoinjerto conjuntival.

Discusión
Existen varias teorías sobre la patogénesis de la etiología precisa del pterigion y las cuales no han sido demostradas. Una teoría soportada por un número de estudios, alude que existe una anormalidad lagrimal que causa resequedad local de la córnea y conjuntiva. Los que apoyan esta teoría apuntan a que la distribución del pterigion aparece en climas calientes y secos, pero estos mismos argumentos apoyan que la radiación ultravioleta es el mayor factor predisponerte en el pterigion primario (2,3).

La exposición crónica de los rayos ultravioleta produce degeneración de la membrana de Bowman y de la superficie estromal favoreciendo la aparición de neovascularización en la misma (4). Algunas hiperplasias fibrovasulares parecen ser más agresivas y recurrir más dramáticamente después de la estimulación quirúrgica, se presume que quizás pueda existir una aceleración de la proliferación fibroblástica que fue estimulada por el trauma quirúrgico en si, también puede ser importante una alteración de la topografía corneal periférica, creando un defecto acuoso, una irritación crónica y quizás induce la recurrencia (5). La membrana amniótica adecuadamente procesada y preservada puede ser usada en múltiples indicaciones, tanto como injerto para reemplazar la matriz estromal de una superficie corneal dañada o como recubrimiento para prevenir insultos inflamatorios no deseados en una superficie ya comprometida, o en una combinación de las dos (6).

El uso de autoinjerto de conjuntiva en el tratamiento quirúrgico de pterigion, posee una recurrencia de un 5,3% (7), otros autores reportan una recurrencia de un 21% (8), sin embargo la menor recurrencia del pterigion en nuestros casos (3% de recidiva) fueron observados en esta técnica de autoinjerto de conjuntiva, en contrate con autores quienes refieren que la membrana amniótica tiene efectos antiinflamatorios, anticicatrizal y antineovascular, con mejor evolución postoperatoria. Aunque también habría que considerar en estudios siguientes la influencia de varios factores como: actividad laboral del paciente, factores de error de cirujano, entre otros. Además de no observarse diferencia significativa entre los dos grupos, en nuestro trabajo evidenciamos en los pacientes con injerto de membrana amniótica una recurrencia de un 10% a los 6 meses. Por todo lo expuesto se recomienda realizar estudios a largo plazo, multicéntricos, randomizados, que nos permita establecer y conocer el tratamiento ideal para que de alguna manera disminuir la recurrencia de los pterigión primarios en nuestro medio.

Ilustraciones
Gráfico 1. Casos distribuídos según técnica quirúrgica y recurrencia a los 6 meses
Figura 1. Autoinjerto de conjuntiva. Sexto mes postoperatorio
Figura 2. Autoinjerto de conjuntiva. Primera semana postoperatoria
Figura 3. Autoinjerto de conjuntiva. Tercer mes postoperatorio
Figura 4. Injero de membrana amniótica. Primera semana postoperatoria
Figura 5. Injero de membrana amniótica. Tercer mes postoperatorio
Figura 6. Injero de membrana amniótica. Sexto mes postoperatorio (recidiva)


Gráfico 1

Fig 1

Fig 2

Fig 3

Fig 4

Fig 5

Fig 6

Bibliografía
  1. Starck T, Kenyon KR, Serrano F. Conjuntival autograft for primary and
    recurrent pterygia: surgical technique and problem management. Cornea
    1991; 10:196-202.
    2. Taylor HR, West SK, Rosenthal FS, Munoz B, Newland HS, Emmett EA.
    Corneal changes associated with chronic UV radiation. Arch Ophthalmol
    1989; 107:1481-1484.
    3. Taylor HR, West S, Munoz B, Rosenthal FS, Bressler SB, Bressel NM. The
    long-term effects of visible light on the eye. Arch Ophthalmol 1992; 110:99-
    104.
    4. Roh S, Weiter JJ. Light damage to the eye. J Fla Med Assoc 1994; 81:248-
    251.
    5. Robert C Arffa. Enfermedades de la Córnea. Tercera edición. Madrid 1992;
    16:342-345.
    6. Prabhasawat P, Barton K, Burkett G, Tseng SC. Comparison of conjuntival
    autografts, amniotic membrane grafts, and primary closure for pterygium
    excision. Ophthalmology 1997; 104:974-985.
    7. Kenyon KR, Wagoner MD, Hettinger ME. Conjuntival autograft
    transplantation for advanced and recurrent pterygium. Ophthalmology 1985;
    92:1461-1470.
    8. Lewallen S. A randomized trial of conjuntival autografting for pterygium in
    the tropics. Ophthalmology 1989; 96:1612-1614.

Volver


2446 W.Whittier Blvd. Montebello , CA 90640 USA Tel: (323) 887.8888   Fax: (323) 728.4408
© 2000 ALACCSA, Inc. All rights reserved.